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La procrastinación partidaria

Reflexiones sobre la democracia interna y la necesidad de renovación en los partidos políticos

NUEVA YORK.- La palabra “procrastinación” se ha popularizado mucho en los últimos años para describir la tendencia de las personas a retrasar decisiones importantes o dejar para después aquello que saben que deben enfrentar.

  • En términos simples, procrastinar es posponer.

Y aunque normalmente usamos el término en la vida personal o profesional, también puede aplicarse a la política y a la dinámica de los procesos internos de los partidos.

En República Dominicana, muchas veces los procesos democráticos internos se retrasan, se posponen o se sustituyen por acuerdos de consenso con la intención de preservar la unidad, evitar conflictos o mantener estabilidad institucional.

En algunos casos eso puede ser positivo. Pero en otros, cuando los procesos se extienden demasiado o las bases sienten poca participación, puede surgir desmotivación, frustración y desconexión entre los dirigentes y sus organizaciones.

  • A eso es que llamo “La Procrastinación Partidaria”.

Nuestra historia política demuestra que la democracia interna siempre ha sido uno de los grandes retos de los partidos dominicanos.

Desde el siglo pasado hasta la actualidad, la mayoría de las organizaciones políticas han tenido tensiones naturales entre continuidad y renovación, experiencia y relevo generacional, consenso y competencia.

Y eso ocurre porque la política, como toda actividad humana, también gira alrededor del liderazgo y del poder.

Sin embargo, cuando los partidos logran equilibrar esos elementos mediante procesos transparentes, organizados y participativos, normalmente fortalecen su legitimidad y su conexión con la sociedad.

Por el contrario, cuando los procesos internos se retrasan demasiado o las decisiones importantes se concentran únicamente en pequeñas estructuras, las organizaciones comienzan a perder dinamismo.

  • La experiencia dominicana ofrece varios ejemplos.

Diferentes partidos que en algún momento fueron grandes fuerzas políticas enfrentaron dificultades internas relacionadas con divisiones, falta de renovación o conflictos dirigenciales.

Y aunque cada caso tiene sus propias circunstancias, existe una realidad que no podemos ignorar: los partidos políticos necesitan renovarse constantemente para mantenerse conectados con la gente. Porque el poder desgasta y los cambios internos garantiza nuevas ofertas de liderazgo a la dirigencia y a la sociedad.

  • Las nuevas generaciones reclaman espacios.
  • Los dirigentes medios quieren participar.
  • Y las bases necesitan sentir que sus opiniones cuentan.

Por ejemplo, hace unos días participamos de un taller invitado por el dirigente Benny Metz y organizado por la dirigente Gloria Reyes. “El PRM Te Escucha.” Estoy seguro que al final de esos talleres, a nivel nacional uno de los resultados sera que las bases quieren un proceso interno mas democrático y participativo que el consenso.

En ese sentido, el debate actual sobre los procesos internos dentro de los partidos debe asumirse con madurez y visión de futuro.

  • La democracia interna no debe verse como una amenaza

Debe verse como una oportunidad para fortalecer las estructuras, legitimar liderazgos y consolidar institucionalidad.

En el caso del Partido Revolucionario Moderno, vale recordar que uno de los elementos que permitió su crecimiento político y su aceptación ante la sociedad fue precisamente la defensa de mayores niveles de participación y apertura democrática.

En el año 2018, el PRM celebró importantes procesos internos que ayudaron a consolidar su estructura nacional y fortalecer su organización territorial.

Miles de dirigentes participaron activamente en la escogencia de autoridades, permitiendo integrar liderazgos y fortalecer la identidad partidaria.

Hoy el partido tiene un nuevo reto histórico: demostrar que también puede mantener y fortalecer esos principios siendo gobierno.

Y pienso que sí puede hacerlo.

La decisión del presidente Luis Abinader de no impulsar una nueva repostulación presidencial envía además un mensaje importante sobre alternabilidad y renovación política.

Ese gesto puede convertirse en un referente positivo para la cultura democrática dominicana.

  • Ahora bien, el gran desafío no es solamente presidencial.

También implica fortalecer los procesos internos de las organizaciones políticas, promover espacios de participación y garantizar que las nuevas generaciones tengan oportunidades reales de integrarse al liderazgo de los partidos.

  • La renovación no debe generar miedo.

La competencia democrática no necesariamente divide.Ya en el PRM hemos tenidos experiencias uy positivas que podemos replicar.

Muchas veces, cuando los procesos son transparentes y organizados, los partidos no se dividen, mas bien ocurre exactamente lo contrario: los partidos salen fortalecidos.

Por eso entiendo que debemos reflexionar sobre la importancia de evitar procrastinar los procesos de participación interna.

No se trata de crear confrontaciones innecesarias.

Se trata de comprender que las organizaciones políticas modernas necesitan mecanismos democráticos activos, reglas claras y espacios abiertos de participación.

  • La política dominicana está cambiando.

La sociedad exige más transparencia, más institucionalidad y más participación.

Y los partidos que logren adaptarse mejor a esa realidad tendrán mayores posibilidades de mantenerse fuertes en el tiempo.

El PRM tiene hoy una gran oportunidad histórica.

Puede convertirse en un ejemplo positivo para el sistema político dominicano si continúa fortaleciendo su democracia interna, promoviendo procesos transparentes y permitiendo la integración de nuevos liderazgos.

Hoy tenemos la gran oportunidad de demostrar que es posible crecer, renovarse y mantenerse unidos al mismo tiempo.

Porque los partidos fuertes no son aquellos que le temen al cambio.

Son aquellos que saben administrarlo con inteligencia, madurez y visión democrática.

La competencia democrática, cuando se maneja con transparencia y madurez, puede fortalecer más de lo que divide.

La política dominicana está cambiando y la sociedad exige cada vez más participación, institucionalidad y transparencia.

Por eso entiendo que debemos evitar procrastinar mas y apostar por procesos internos organizados, abiertos y democráticos.

Porque los partidos fuertes no son los que le temen al cambio.

Son los que saben renovarse a tiempo.

POR GERMAN RAMIREZ JR.

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