SANTO DOMINGO, RD.- El Centro de Confinamiento del Terrorismo (CECOT), inaugurado en 2023 por el gobierno del presidente Nayib Bukele, se ha convertido en uno de los experimentos penitenciarios más controvertidos del mundo.
Lo muy cierto es que el sistema productivo del Salvador tenía que pagar peaje a las pandillas, era sin duda el país más inseguro de América.
Hoy es el país más seguro, con menos índice de Criminalidad, es muy complicado evaluar el proyecto de gobierno de Bukele, para poder ejecutar su transformación, él sabía que debía de tener pleno poder.

Para algunos, representa la fórmula que permitió recuperar la seguridad en un país que durante años estuvo dominado por las pandillas.
Para otros, es un modelo difícilmente compatible con los principios democráticos y los derechos humanos.
- El país que estuvo bajo el control de las pandillas.
Durante décadas, El Salvador fue considerado uno de los países más violentos del planeta. Organizaciones criminales ejercían un fuerte control territorial: la MS-13 y la Barrio 18, MS Revolucionario, en conjunto la Mara Salvatrucha.
Estas estructuras imponían extorsiones, asesinatos, reclutamiento forzado y controlaban barrios completos.
Diversos estudios señalan que la presencia de estas pandillas afectó gravemente el desarrollo económico, reduciendo inversiones, oportunidades laborales y la movilidad de los ciudadanos.
Las pandillas llegaron a tener tal influencia que muchas comunidades vivían bajo sus reglas. Comerciantes, transportistas y familias debían pagar extorsiones para poder trabajar o desplazarse.
¿Qué es el CECOT?
Ubicado en Tecoluca, el CECOT es una prisión de máxima seguridad con capacidad para aproximadamente 40,000 reclusos.
Fue diseñada para albergar principalmente a miembros de la MS-13 y Barrio 18, Mara Salvatrucha, detenidos durante el régimen de excepción impulsado por el gobierno salvadoreño.
El complejo cuenta con múltiples anillos de seguridad, vigilancia permanente, torres de control, cercas electrificadas y una estricta disciplina interna.
Los reclusos permanecen bajo constante supervisión y tienen limitadas sus comunicaciones con el exterior.
¿Por qué el modelo parece funcionar en El Salvador?
El éxito que sus defensores atribuyen al modelo se basa en varios factores:
1. Desarticulación de las estructuras criminales.
Miles de pandilleros fueron detenidos simultáneamente, dificultando la coordinación de actividades delictivas desde las calles.
2. Recuperación del control territorial
El Estado volvió a ejercer autoridad en zonas donde anteriormente predominaban las pandillas.
3. Disuasión
La severidad del sistema penitenciario envía un mensaje de alto costo para quienes participen en organizaciones criminales.
4. Reducción de homicidios
Datos citados por organismos internacionales indican que la tasa de homicidios cayó drásticamente en los últimos años, convirtiéndose en el principal argumento del gobierno para defender su estrategia.
El costo económico del modelo
Mantener una megacárcel de esta magnitud implica una enorme inversión pública. La construcción del CECOT requirió aproximadamente 115 millones de dólares, además de los gastos permanentes en alimentación, seguridad, personal, vigilancia tecnológica y mantenimiento.
A ello se suma el costo de sostener un sistema con decenas de miles de personas privadas de libertad, lo que exige una importante asignación presupuestaria del Estado.
¿Por qué es difícil replicarlo en otros países?
Aunque varios gobiernos latinoamericanos observan con interés el modelo salvadoreño, existen razones por las cuales su aplicación podría resultar complicada:
Capacidad financiera.
No todos los países pueden construir y mantener infraestructuras penitenciarias de semejante escala.
Marco legal.
Muchos sistemas judiciales cuentan con mayores garantías procesales, lo que dificulta realizar arrestos masivos bajo condiciones similares.
Tamaño y complejidad criminal
En países donde operan carteles de drogas transnacionales o grupos armados con amplios recursos económicos, la simple encarcelación masiva podría no producir los mismos resultados.
Derechos humanos y supervisión internacional
Organizaciones nacionales e internacionales han cuestionado el régimen de excepción, las detenciones masivas y las condiciones de encarcelamiento. Estas críticas generan obstáculos políticos y jurídicos para reproducir el modelo en otras naciones.
Las críticas
Diversos organismos de derechos humanos denuncian que miles de personas han sido detenidas sin suficientes garantías judiciales y alertan sobre posibles errores en los procesos de identificación de pandilleros.
También cuestionan las condiciones de reclusión y la ausencia de programas de rehabilitación.
El gobierno salvadoreño rechaza estas acusaciones y sostiene que la prioridad ha sido devolver la seguridad a millones de ciudadanos que durante años vivieron bajo el miedo de las pandillas.
El CECOT representa uno de los modelos penitenciarios más radicales del siglo XXI. Sus partidarios destacan la drástica reducción de la violencia y la recuperación del control estatal.
Sus críticos advierten sobre los riesgos para el Estado de derecho y los derechos
fundamentales.
Lo cierto es que el caso salvadoreño seguirá siendo objeto de estudio internacional, pues combina resultados visibles en materia de seguridad con profundas controversias legales, económicas y humanitarias.
Por Frank Hernández



