Para continuar consolidando el progreso en la República Dominicana, necesitamos realizar una «revolución moral« que solo podría ser liderada por un mandatario dotado de los atributos que tuvo Joaquín Balaguer cuando llegó al poder en el 1966.
Desapego por la riqueza material y ausencia de ataduras con sectores de poderes fácticos, sean estos: económicos, empresariales, políticos, militares, religiosos, nacionales o internacionales.
Lo que necesitamos en RD, no es un Bukele; nuestros problemas no son las pandillas o maras, es un Lee Kuan Yew, considerado el padre de Singapur, que construya bienestar colectivo para los dominicanos; con la disciplina, inteligencia emocional y sabiduría que lo hizo Joaquín Balaguer mientras dirigió los destinos nacionales.
Necesitamos un presidente de reconocida reciedumbre moral y comprobada honestidad personal, que además de ser un patriota a carta cabal, esté dotado de los instrumentos colgantes necesarios para capitanear al Estado dominicano en medio de una tormenta que se transforma rápidamente en un tsunami, y llevarlo a puerto seguro.
Muchos dominicanos, con el simplismo que nos caracteriza, dirán que debemos arar la tierra con los bueyes que tenemos.
Si ese fuera el caso y parafraseando al célebre Alofoke diría : mentira del diablo.
Debemos apostar a lo mejor que tenemos para el país; no necesitamos un presidente al servicio de los intereses políticos o económicos de nadie. Mucho menos al servicios de los perversos intereses foráneos, que pretenden convertirnos en una versión insular moderna de Sodoma y Gomorra en el Caribe.
Sé que resulta más cómodo irse con el lanzamiento, montarse en la ola y que Dios reparta suerte; pero con esa actitud terminaríamos sin país, sin patria, sin dignidad y sin honor.
Sé que me expongo a ser calificado de romántico soñador; pero prefiero esa calificación a contribuir con la destrucción del legado de Duarte, Sánchez, Mella, Luperón y Balaguer, permaneciendo inerte ante tanta incertidumbre y presagios tenebrosos.
Me parece que debemos empezar a explorar nuevos horizontes, si queremos preservar la patria donde nacieron nuestros hijos y donde queremos que se críen nuestros nietos: la República Dominicana.
Creo que deberíamos hacer una nueva lista de presidenciables, integrada por por «patriotas sin fisuras» que al igual Balaguer , Bosch y Peña defiendan este terruño con hidalguía y pasión, proclamando a los cuatro vientos, como lo hizo Balaguer: solo tengo compromiso con Dios y con la Patria.
Que el Todopoderoso bendiga a la República Dominicana.
Por Freddy Roa




Excelente exponenda Señor Roa