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RD 2028: el desafío electoral

Las elecciones generales de 2028 representan uno de los procesos electorales más importantes de la historia reciente de la República Dominicana.

No solo porque el presidente Luis Abinader no podrá optar por un nuevo mandato debido a la Constitución, sino porque el país parece estar entrando en una etapa de transformación política donde las redes sociales, los influencers y las figuras del entretenimiento tienen cada vez mayor presencia en el debate público.

Uno de los aspectos que más preocupa a los analistas es la participación electoral. Diversas encuestas muestran un importante segmento de ciudadanos que manifiesta poco interés en acudir a las urnas, con cifras cercanas al 30 % entre quienes dicen que podrían abstenerse o permanecen indecisos.

Si esa tendencia se mantiene, el ganador de las elecciones podría ser elegido con el respaldo efectivo de una minoría del total de ciudadanos habilitados para votar.

  • Los jóvenes decidirán el futuro

La población joven volverá a ser uno de los grupos con mayor influencia electoral. A ello se suma que las mujeres continúan siendo mayoría dentro del padrón electoral dominicano, representando más del 51 % de los votantes registrados, mientras que la población adulta mayor mantiene una alta disciplina al momento de ejercer el sufragio.

Fortalecer el sector secundario: una necesidad estratégica para la RD
Frank Hernández

En otras palabras, la combinación entre mujeres, jóvenes y adultos mayores será la que termine definiendo quién ocupará el Palacio Nacional en 2028.

Hay algo que provoca temor es que la juventud representa un promedio de un 37% en el votante con miras al 2028, esa juventud sin la más mínima conciencia. Son del juego de ajedrez un movimiento estratégico.

Y como dice Cantinflas ahí está el detalle, nuestra juventud está muy desligada de los procesos políticos, de cambios positivos para la nación.

  • La irrupción de los influencers

En medio de ese panorama han surgido figuras ajenas a la política tradicional.

El empresario e influencer Santiago Matías ha manifestado interés en aspirar a la Presidencia de la República. Paralelamente, sectores de la opinión pública han llegado a mencionar al artista Lápiz Conciente como posible candidato al Senado, mientras que en redes sociales algunos simpatizantes incluso han promovido a Yailin La Más Viral como eventual diputada, y para nuestro asombro ahora está en la tómbola Sujeto Oro 24 como aspirante a Diputado.

  • Estas propuestas reflejan un fenómeno que merece un análisis serio

Evidencia un pensamiento desesperado para elegir sin medir las consecuencias y una parte importante de la población comienza a considerar como posibles gobernantes a figuras del entretenimiento o de las redes sociales, el mensaje puede interpretarse como una búsqueda de rostros nuevos frente al desgaste de los liderazgos convencionales.
Sin embargo, también existe un riesgo evidente.

La popularidad no sustituye la preparación para administrar un Estado. Gobernar un país requiere conocimientos sobre economía, derecho constitucional, relaciones internacionales, seguridad ciudadana y administración pública. Tener millones de seguidores no garantiza capacidad para diseñar políticas públicas.

Dirigir un país no es una tarea fácil, no es una macro empresa, es diseñar una estructura compleja política, Social, económica, es tener gerencia de Estado.

Decía Platón que, el Estado debe de estar en manos del conocimiento, aquellos que no poseen capacidad no pueden gobernar, no todos pueden gobernar, una cosa es tener derechos que nos otorga la constitución, otro es implementar esos derechos.

  • ¿Se está «cualquierizando» la política?

La democracia permite que cualquier ciudadano que reúna los requisitos legales aspire a un cargo electivo.

Ese principio constituye una de sus mayores fortalezas. No obstante, otra cosa muy distinta es que el criterio principal para elegir candidatos sea únicamente la fama o la cantidad de seguidores en redes sociales.

Cuando el debate político gira más alrededor de la popularidad que de las propuestas, la calidad de la representación puede deteriorarse.

La política corre el riesgo de convertirse en un espectáculo donde predominan las emociones sobre los programas de gobierno.

  • El verdadero adversario: la abstención

Quizás el mayor enemigo de la democracia dominicana no sea ningún partido político, sino la indiferencia ciudadana.

El peor enemigo de la democracia son aquellos que están llamados a protegerla, cuando la ignorancia es protagonista aquellos actores se convierten en antagonistas, no hay democracia sin los ciudadanos que de forma cívica ejercen su derecho en las urnas.

Si cerca de un tercio del electorado decide no votar, los partidos tendrán el enorme reto de reconectar con una población que siente que sus problemas cotidianos —el costo de la vida, la inseguridad, el empleo, la educación y los servicios públicos— no reciben respuestas suficientes.

La mejor estrategia no consiste únicamente en buscar candidatos famosos, sino en recuperar la confianza de quienes han dejado de creer que su voto puede cambiar la realidad.

Las elecciones de 2028 pondrán a prueba la madurez de la democracia dominicana. Los jóvenes, las mujeres y los adultos mayores tendrán en sus manos la decisión más importante del próximo cuatrienio.

La presencia de influencers y artistas en el debate político puede interpretarse como un síntoma del cambio que vive la sociedad, pero también como una advertencia sobre el desgaste de la política tradicional.

La democracia necesita nuevos liderazgos, pero también necesita ciudadanos informados, partidos con propuestas sólidas y candidatos preparados.

De lo contrario, el país corre el riesgo de sustituir el liderazgo basado en la capacidad por el liderazgo basado exclusivamente en la popularidad, un cambio que podría tener consecuencias para la calidad de las instituciones democráticas.

Por Frank Hernández

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