InicioOpiniones¿Qué hizo Luis Abinader su programa de gobierno?

¿Qué hizo Luis Abinader su programa de gobierno?

SANTO DOMINGO, RD.- Me he cansado de repetir las razones que determinaron el triunfo de Luis Abinader en los comicios de 2020. La primera fue la división del PLD, que era puntero en todas las encuestas de opinión hasta que Leonel Fernández renunció y formó la Fuerza del Pueblo a finales de 2019. A partir de ese momento pasó el PRM a ocupar el primer lugar de acuerdo a los estudios divulgados, aunque por estrecho margen sobre el partido gobernante, que maniobró con los recursos estatales y una Junta Central Electoral relativamente favorable para retener el poder con Gonzalo Castillo.

El segundo gran factor a favor del candidato presidencial del PRM fue el mamotreto de elecciones municipales de febrero de 2020, que provocó su cancelación, pero al mismo tiempo el levantamiento de jóvenes de clase media que se apostaron durante días en la Plaza de Bandera. Además, resonaron cacerolazos en los residenciales del Gran Santo Domingo, que terminaron extendiéndose a barrios de municipios del país.

La presión que recibió la JCE no fue solo de los muchachos que tenía en su propio frente, sino de múltiples entidades de la sociedad civil. En la JCE había inclusive una división interna y no hubo otra alternativa que la celebración de elecciones libres tanto para lo municipal como para lo presidencial.

El PRM no ganó el 5 de julio de 2020, sencillamente el PLD perdió después de 20 años de gobierno, 16 de ellos consecutivos. Hubo un hartazgo de la población y cualquiera que hubiera llevado el PRM de candidato asciende a la Presidencia de la República. Hago la aclaración porque parece que el actual jefe de Estado piensa que fue él que ganó por su carisma.

Naturalmente, se ofertó como un hombre serio y presentó un programa de gobierno y la población compró ambas cosas. Pero ¿Dónde está ese programa de gobierno?

Transfuguismo y corrupción pública vulgarizan panorama político
Danilo Cruz Pichardo

El suscrito lo tiene. Lo he leído 20 veces y he comprobado que no ha hecho nada de lo que prometió. Y ninguna de sus medidas ejecutadas están plasmadas en ese texto. Nunca prometió que la ley de INAPA sería modificada, el hecho es que a ese organismo tenía que ir un abogado con nombres y apellidos definidos. En ese programa tampoco habló de los fideicomisos, un vocablo cuyo significado el 90 por ciento de la población ignora. Y en la mayoría de los países en los que se ha implementado en alianza con el sector privado, el Estado se ha perjudicado, porque solo ha servido para traspasar patrimonios públicos a empresarios envueltos en la operación. La Ley 47-20 resultó ser una bendición para el presidente. Pero que conste: nadie pidió fideicomisos ni antes ni después de su llegada al poder.

Lo que sí prometió Abinader fue bajar la deuda externa. Sin embargo, el monto de los empréstitos tomados por la presente administración es superior a la sumatoria de todos los gobiernos anteriores. Las estadísticas hablan por sí solas.

El hoy presidente fue muy preciso también en torno a la reforma fiscal. Usted, amigo lector, puede encontrar en youtube videos donde califica de abusador al gobierno de Danilo Medina por intentar realizar ajustes tributarios.

No obstante, acaba de meternos un paquetazo que daña el presupuesto de los miembros de las clases media y baja, cuando para tapar el agujero fiscal, creado por él mismo, al incrementar la nómina, el presupuesto en publicidad y las pensiones de lujo, solo tenía que cobrar el Impuesto Sobre la Renta a los empresarios que evaden esa contribución.

Abinader se vinculó a Marcha Verde y a entidades de la sociedad civil en la lucha contra la corrupción y la impunidad del pasado gobierno, pero desde el poder no ha sabido solicitar a la Cámara de Cuentas la realización de auditorías para todas las instituciones públicas. Y dependiendo de los resultados destituir deshonrosamente a los funcionarios responsables de la comisión de peculado. Y simultáneamente someterlos a la justicia. Su propuesta de campaña, de que acabaría con la corrupción, no se ha cumplido.

Contrariamente, su práctica revela que le encanta crear instituciones y organismos paralelos a otros con los mismos fines. Apenas hace semanas que envió un proyecto al Congreso Nacional cuyo nombre es Dirección General de Integridad, Transparencia y Ética Gubernamental (DIGITEC).

¿Qué se busca con eso, que no sea la entretención, engaño e incremento de la nómina pública? Tengan por seguro que es para poner al frente de esa institución a Milagros Ortiz Bosch, una señora de edad avanzada, la misma que otorgó un cien a la gestión de Santiago Hazím en SENASA y a la de Hugo Beras en INTRANT.

El jefe de Estado se ofertó, desde que estaba en la oposición, como un hombre transparente. Y muchos así lo creímos inicialmente. Pero él es el líder del PRM. Paliza es presidente del PRM por recomendación de Luis, como Carolina es secretaria general por Hipólito Mejía. Ni Luis Abinader ni Paliza pueden alegar desconocimiento de la enorme cantidad de candidatos a puestos de elección popular, tanto en 2020 como en 2024, vinculados al narcotráfico, al punto que todos los legisladores, alcaldes y regidores que han “agarrado asando batata” (pertenecientes al bajo mundo) son del PRM. De la oposición no hay uno solo.

Durante toda la campaña del 2020 el hoy presidente se identificó con las tres causales del aborto. Inmediatamente llegó al poder no habló nunca más del tema, pese a que tuvo la oportunidad, cuando se hizo la reforma constitucional de 2024, de modificar el artículo 37.

El actual presidente se pasó la vida abogando por el fortalecimiento de la democracia. Sin embargo, es de su autoría intelectual la anulada Ley 1-24, mediante la cual el DNI invadía la privacidad de los dominicanos. El Tribunal Constitucional la derogó, entonces el ejecutivo se inventó la Ley 1-26, donde se requiere una orden judicial para penetrar a la intimidad de la gente. Se ha comprobado que como quiera se interviene la privacidad de los dominicanos.

Abinader prometió en su campaña de 2020 ampliar la libertad de expresión e información, pero por su propia orden se elabora una ley mordaza que penaliza seriamente, hasta con diez años de prisión, los delitos difamación e injuria.

Aunque hace apenas días, por instrucciones de Abinader, el Senado de la República había exhibido una actitud arrogante y cerrada, en el sentido de que no habría modificación a la Ley 74-25, todo parece indicar que reculó y las cámaras legislativas se abocan a realizar enmiendas al Código Penal.

Sin embargo, esa orden de Abinader se da después que un joven comunicador apodado El Piro movilizó a miles de personas en la Plaza de la Bandera. El Piro es de los mismos jóvenes de clase media que en el 2020 hicieron posible que Luis Abinader sea presidente de la República. Como mismo lo pusieron, asimismo lo pueden quitar.

Por Danilo Cruz Pichardo

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