SANTO DOMINGO.- República Dominicana volverá a colocar la grave crisis de seguridad que enfrenta Haití sobre la mesa de las Naciones Unidas, donde defenderá la continuidad de la fuerza internacional creada para enfrentar a las pandillas armadas que mantienen bajo presión al vecino país.
El canciller Víctor Bisonó adelantó que la delegación dominicana aprovechará su participación en la Asamblea General de la ONU, prevista del 8 al 22 de septiembre en Nueva York, para respaldar la renovación del mandato de la Fuerza de Supresión de Pandillas (GSF) y promover una respuesta internacional más efectiva frente al deterioro de la seguridad haitiana.
Bisonó sostuvo que la situación de Haití trasciende las fronteras dominicanas. A su juicio, la violencia, el avance de las organizaciones criminales y la inestabilidad institucional representan un desafío que afecta no solo a los países que comparten frontera con Haití, sino también al conjunto de la región y a la comunidad internacional.
La posición anunciada mantiene la línea diplomática que el Gobierno dominicano ha defendido ante el Consejo de Seguridad de la ONU. En julio, el entonces canciller Roberto Álvarez reclamó la extensión del mandato de la GSF y pidió acelerar la llegada de los efectivos comprometidos, bajo el argumento de que recuperar la seguridad resulta fundamental para que Haití pueda avanzar hacia elecciones y reconstruir sus instituciones.
La GSF fue aprobada en septiembre de 2025 como reemplazo de la anterior misión multinacional de apoyo a la seguridad. El mecanismo contempla una capacidad de hasta 5,500 integrantes y tiene como principal propósito respaldar a las autoridades haitianas en las operaciones contra las pandillas que controlan amplias zonas del territorio.
La urgencia del tema volvió a quedar expuesta tras los recientes hechos violentos registrados en Kenscoff, donde los ataques dejaron decenas de muertos y más de medio centenar de personas fueron reportadas como secuestradas. Para República Dominicana, estos acontecimientos refuerzan la necesidad de que la comunidad internacional mantenga su atención y eleve su respaldo a la seguridad haitiana.
Con esta nueva ofensiva diplomática, RD busca que la crisis haitiana permanezca como una prioridad internacional y que la respuesta contra las pandillas no pierda fuerza en un momento considerado decisivo para la estabilidad del Caribe.



