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Miolán gran emprendedor y amigo incondicional

Los dirigentes perredeístas Ramón (Mon) Castillo Montás, Ángel Miolán Reinoso, Emilio Rodríguez Demorizi y Nicolás Silfa Canario
Los dirigentes perredeístas Ramón (Mon) Castillo Montás, Ángel Miolán Reinoso, Emilio Rodríguez Demorizi y Nicolás Silfa Canario

Vi por primera vez la figura de Ángel Emilio Miolán y Reynoso el 5 de julio de 1961 cuando se expusieron en público al llegar al país, enviados por el Partido Revolucionario Dominicano (PRD).

Ángel Miolán, Nicolás Silfa Canario y Ramón A. Castillo Montás, llegaron en misión política para organizar el partido en todo el territorio de la República Dominicana.

Fui uno de los jóvenes a mis 15 años, junto a mis hermanos Héctor René†, Germán Rodolfo (Gallito) y Luis Adolfo (Pin), testigos de ese gran hecho histórico. Todos los que estábamos en el Parque Colón ese día teníamos consciencia de que cualquier cosa podía suceder. Allí hablaron los tres principales representantes del PRD además del profesor José del Carmen Rodríguez y Milagros Ortíz Bosch. Esto ocurrió a solo a pocos días de la muerte de Trujillo. Se organizaba al PRD aprovechando el ambiente de libertad, aunque todavía restringida, que comenzaba a sentirse al comenzar a desmoronarse la dictadura. No era tarea fácil además de que se requería valentía.

Recuerdo que al finalizar las alocuciones la plaza estaba llena de una gran multitud que concurría viejos y jóvenes. El parque frente a la Catedral Primada estaba totalmente rodeada de los “poliguardías” inquietos y al parecer dispuesto a reprimir a la multitud. Recuerdo que en ese momento se le ocurrió a un corpulento ex–flanqueador del “Generalísimo”, el teniente policial José Rodolfo Urrutia Portes, en un enorme Harley-Davidson acelerar y provocar un enorme ruido carástericticos de esos motores con el propósito de provocar una gran desbandada, pero la reacción inmediata de la multitud fue vocear a coro: “No Tenemos Miedo”, “No Tenemos Miedo”, “No Tenemos Miedo”. Así concluyó ese momento que pudo terminar en una gran desgracia…

Ramón A. Castillo Montás (Mon), Ángel E. Miolán Reinoso, Joaquín Balaguer y Nicolás Silfa

Ramón A. Castillo Montás (Mon), Ángel E. Miolán Reinoso, Joaquín Balaguer y Nicolás Silfa

Don Ángel nació “el día de los inocentes” en la provincia fronteriza de Dajabón, fue maestro de escuela rural (lo que decía con mucho orgullo), político, exiliado anti-trujillista.

Tal vez era para mí el único de los políticos por el que sentía gran admiración por su honestidad y perseverancia.

Llegamos a ser grandes amigos. Lo vi personalmente un 26 de septiembre de 1963 justo un día después del golpe de estado a Juan Bosch. Vivía a dos casas del edificio del Listín Diario en la calle 19 de marzo a esquina Salomé Ureña, en un segundo nivel justo al lado de Max Henríquez Ureña donde fue apresado por un contingente de los “Cascos Blancos” comandados nada más y nada menos que por el coronel policial Francisco Alberto Caamaño Deñó, jefe de la tropa anti-motines de la policía nacional ¨Cascos Blancos¨. Recuerdo vivamente escucharlo vocear desde la puerta al salir desde la estrecha escalera vocear: “Desalojen”¡¡¡coñooo!!!” a Camaño Deñó. Lo decía con una estruendosa voz al salir del apartamento y bajar las estrechas escaleras para introducirlo en una furgoneta gris, que le llamaban la “perrera” de las que usaba la Policía Nacional.

En noviembre de 1965 el consejo nacional de disciplina del PRD decidió expulsar de sus filas al veterano dirigente perredeísta Ángel Emilio Miolán Reynoso, acusado de haber violado la línea política de la organización durante la “Guerra de Abril”. Se le hizo un juicio sumario orquestado por Juan Bosch. No se tuvo en cuenta que había sido parte del pequeño grupo que fundó al Partido Revolucionario Dominicano en La Habana, Cuba, en 1939.

Nadie entendía y como se había convertido a Miolán de “Héroe a Villano”. Era de conocimiento público que fue un hombre que lo había arriesgado todo cuando llegó al país a pocos días del asesinato del tirano Rafael Leónidas Trujillo Molina al igual otros dos compañeros Silfa y Castillo solo con las garantías que le podía ofrecer Joaquín Balaguer aún con la presencia en el país de Ranfis Trujillo y la familia además de los remanentes del régimen.

Don Ángel estuvo retirado de la vida pública, hasta cuando Joaquín Balaguer, en virtud del decreto número 927, lo juramentó en su gabinete como Secretario de Estado sin Cartera y lo designó como director de la Dirección General de Turismo (luego Dirección Nacional, hoy Ministerio de Turismo).

Luego un día cualquiera coincidimos en los pasillos del Palacio Nacional. Me saludó como si nos conociéramos desde hace muchos años y me dijo que quería conversar conmigo que pasara por Turismo que recién se había la oficina en la César Nicolas Penson a esquina Rosa Duarte en la antigua residencia de Pedro Virgilio Trujillo Molina y me dice que un gran amigo mío Ricardo Thorman compadre, fotógrafo y camarógrafo me había recomendado, y así empieza a encumbrarme como buen político para convencerme, pero me dice que tal vez no podía pagarme lo que yo podía estar percibiendo, pero que pensara que el turismo estaba comenzando y que había mucho futuro, que tendría un ayudante que era uno de los más viejos empleados que venía de la “Feria de la Paz en 1955 y que lo habían heredado de un famoso fotógrafo Tuto Báez e hijos. Me dijo que lo consultara con mi ¨almohada¨ acerca de la oferta económica que me podía ofrecer, que de seguro me daría cuenta del gran futuro que tenía esa actividad.

Luego de tomar la decisión, al llegar a asumir el trabajo Rafael Cristian Blonda, se desataron los demonios. Blonda, era sordo totalmente, y entendía que yo lo haría cancelar. Tuve que ganarme la confianza de él y explicarle que yo no solamente me nombrarían como fotógrafo, sino que le ayudaría con las relaciones con la prensa y que trabajaría directamente con Don Ángel.

Tuve que hablar con Miolán para que le explicara cual sería mi función para tranquilizar a Blonda quien era un hombre de mucha edad y, que se sentía inseguro.

“¿Y los turistas dónde están?, ¡En la cabeza de Miolán!” …

Don Ángel Emilio Miolán Reinoso
Don Ángel Emilio Miolán Reinoso

Para la gran sorpresa, Miolán demostró que además de político era exitoso como gerente, una actividad que para todo el mundo era un secreto, despertó un gran entusiasmo en toda la sociedad por algo que era el “Secreto mejor guardado de los dominicanos, el desarrollo del turismo”.

Aunque muchas personas se burlaban de él, se convirtió en un “pedigüeño” de asistencia para el desarrollo turístico, no solo en nuestro país, sino en el exterior, Recuerdo que celebramos una semana Dominico-Venezolana y tocamos muchas puertas de viejos adinerados dominicanos que vivían en Venezuela como Pedro Andrés Pérez Cabral (Corpito); y que Miolán visitó solicitando aportes para esas celebraciones al igual que políticos como el Gobernador de Caracas Diego Arria Salicetti, y el apoyo que se logró con don Juan de Arespacochaga y de Felipe, político español y alcalde de Madrid que fue director general de Promoción del Turismo y presidente de la Empresa Nacional de Turismo de España.

Diligenció Miolán la realización con fondos europeos del estudio EDES-MENDAR para el estudio de desarrollo de los polos turísticos de nuestro país, en que participaba Pujadas & Armenteros, Shackland Cox y Sogreah France. Esos estudios fueron motivados por Arespacochaga.

Don Ángel, por su formación de educador, logró instalar la primera escuela de formación turística en el país. Recuerdo que en esa hubo un gran entusiasmo incluyendo un grupo de militares pilotos de la Fuerza Aérea Dominicana como Pablo Garrido Medina, Sergio Arturo Rosario Abad, Idelfonso Apolinar Then y Juan Crisóstomo Recio Hernández quienes más adelante fueron oficiales generales. En ese grupo estuve con un grupo de brillantes profesores destacados en diferentes disciplinas relativas al turismo.

Se varió luego el nombre a Dirección Nacional de Turismo, y se gestionó que se aprobaran varias leyes de regulación e incentivo del turismo como la ley 542-69 creó la Corporación de Fomento de la Industria Hotelera y Desarrollo del Turismo, entidad autónoma, con personalidad jurídica y patrimonio, así como la ley número 153 para la Promoción e Incentivo del Desarrollo Turístico el 4 de junio de 1971 (que aún están vigentes y que fue el primer instrumento legal para convertir el turismo en una actividad estratégica de la economía dominicana). Fueron estas leyes las lograron y vencer la incredulidad de muchos dominicanos que aun viendo el crecimiento de esta actividad del turismo en diversos puntos del país, señalaban a Miolán como un soñador.

Unos pocos, como don Isidro María Santana Agosto, José Manuel «Mencho» Lovatón Pittaluga y José Armando Bermúdez Pippa (Poppy) siempre estuvieron prestos a ayudar y colaborar con sus ideas “quijotescas” de Miolán.

Lamentablemente esos sectores que se han beneficiado enormemente por casi 60 años de esa visión preclara de Ángel Miolán nunca han reconocido, ni reconocieron que fue el precursor indiscutible de esa actividad, que hizo conocer como «la industria sin chimenea».

Por Onorio Montás

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