jueves, diciembre 8, 2022
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La noventa: vivencias hechas poesía

Para el poeta brasileño, Carlos Dummond de Andrade, todo puede convertirse en poesía: Los letreros públicos, los anuncios de periódicos, etc., respetando siempre el lenguaje cotidiano.

Es precisamente lo que ha realizado el poeta y narrador Edgar Smith en su más reciente poemario “La noventa”. Solo que en esta obra que apenas comienzo a comentar de manera breve, los temas -objetos del poeta tienen su origen en las vivencias y/o anhelos de infancia. Y poetiza con títulos como: La cometa o chichigua, el barrio, la mecedora, el mueble, el hoyito, el cuarto de los ratones, entre otros; son los temas convertidos en poesía usando un lenguaje coloquial. La cotidianidad, lo biográfico, el recordar con pena la ausencia, el yo poético conversando con su interior, la carencia, la condición socioeconómica y hasta cultural. Para el poeta los recuerdos, la memoria, son elementos preponderantes de la existencia: Él es lo que fue.

“Hay emociones que no lo son hasta que no reciben la fuerza lírica de la palabra”, decía Gabriel Miró. En ese sentido, y para dar inicio al primer poema, el poeta establece:

Ya que la cosa no existe
Propiamente hasta que se nombra,
En la palabra nominal se recrea
Su totalidad…(pag.13)

En los 27 poemas de La 90 hay una necesidad marcada del poeta de regresar a la niñez para satisfacer o llenar cierto vacío.

…instante fantástico que mi infancia no tuvo,
Que anhela, que reclama(pag.16)

…y han dejado de ser niños
Como si ser niños fuera un pecado (pag. 19)

Por otro lado, el poeta escribe como le da la gana. Es un rebelde. Un transgresor de la normativa. Toma su propio camino, y no se enfoca en la forma de la estrofa ni en el ritmo de los versos. Sin embargo, llenas están los poemas de metáforas frescas e imágenes vívidas y precisas para la evocación. Para ilustrar pongo dos ejemplos:

Mi niñez es una bola de soledad
Con bombillitos…

De noche es una vela
Cuya flama danza montuno.. (pag.33)

Pero el poeta no solo viaja hacia su interior para evocar la infancia, también trae a la memoria cosas u objetos inanimados, los cuales considera símbolos de la niñez, y les da vida a través de la palabra. En el nivel técnico podemos decir que el poemario se aproxima a la narrativa. En la obra se percibe un conjunto de personajes, la situación, el breve episodio, el dialogo consigo mismo. Elementos estos propios de la narración. Y esto le da un plus al poemario.

En síntesis, en el poemario La 90 el autor recrea las cosas y es materia de su poesía: el individuo, la tierra natal (el barrio), la familia, los amigos y el choque social. Y estoy seguro que el lector, tal y como anhela el autor, evocará muchas vivencias porque La noventa no es solo el titulo de la obra, sino también, el escenario donde el poeta forjó lo que ahora son sus añoranzas.

Les invito a conocer el interior del poeta a través de la lectura de este vívido poemario.

Por José Minaya Peña
Poeta y narrador

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