Un amigo, de acuerdo a lo establecido por el diccionario de la Real Academia de la Lengua, es aquella persona a la que se considera “tiene vínculos de afectos, confianza y lealtad que va más allá de la familia o el conocimiento casual”, además de ser “la amistad un regalo valioso y un apoyo en la vida”.
Desde el punto de vista de lo que profesan aquellos que con sus altas y sus bajas tratamos de enrumbarnos por el camino cristocéntrico, el amigo suele ser “un regalo de Dios y un reflejo de su amor, caracterizado por la lealtad en la adversidad, el consejero sincero, el sacrificio por el bienestar del otro y el impulso mutuo para crecer espiritualmente”.
Ya en algunas de nuestras intervenciones anteriores habíamos escrito que el Presidente Luis Abinader, en este último tramo de su ejercicio presidencial, debe por asunto lógico hacerse acompañar además de entes un poco más pensantes, por personas a las cuales él, y solo él, considera sus amigos de verdad.
Debemos precisar, que al y como lo establece 1 Corintios 15:33 “No os dejéis engañar: las malas compañías corrompen las buenas costumbres”, mientras que el libro de los Proverbios 17:17, expresa que: “Un amigo de verdad apoya tanto en los momentos buenos como en los malos”.
Sé perfectamente que el Presidente es un hombre comedido, con niveles de sabiduría que lo harán reflexionar para y a partir del 16 de agosto del presente año, tomar las decisiones de colocar en posiciones claves de su gobierno, entiéndase el Instituto Nacional de Bienestar Estudiantil (INABIE), Ministerios de Agricultura, de Educación, Salud Publica, Medio Ambiente, las Fuerzas Armadas y la Policía Nacional, entre otras, a personas a las cuales les duelan no solamente las siglas de su Partido Revolucionario Moderno (PRM), sino a sabios entendedores que conozcan sus pensamientos y su ideología, no solo la política que en este caso es la de menor importancia, sino su ideología de vida frente a su conciencia, su esposa e hijas, señor Presidente.
Estos tiempos que a usted se les avecinan serán turbulentos por aquello de los que nos hablaron hombres gigantes del ejercicio político-militar, como el General francés Charles de Gaulle, el español Felipe González y en nuestro lar nativo, los expresidentes Leonel Fernández y Joaquín Balaguer, esto con relación a la temible soledad del poder.
Si me he motivado a escribir esta serie de artículos que con el presente culminamos, en donde hemos ponderado algunas de las posiciones que usted debe sopesar con su inteligencia política-emocional para propiciar notables y necesarios cambios en su gobierno, para colocar a otros u otras que tengan la valía y el conocimiento, pero sobre todo que sean fieles guardianes de su futuro político inmediato una vez usted deje el ejercicio del poder, es porque entendemos que ha llegado la hora de que reflexiones bien no sobre el presente, sino sobre su futuro político a partir de las 10 de la mañana del 16 de agosto del 2028.
En mi vida profesional lo he visto de manera personal en algunas que otras actividades, entre ellas cuando fue candidato previo al 2020, en donde muchos comunicadores afiliados al Partido de la Liberación Dominicana (PLD) se negaron a que usted fuera a sus espacios, pero que a sugerencia de su máximo representante en Hermanas Mirabal, Domingo Adames, tuve el privilegio de entrevistarlo en nuestro programa La Prensa en TV que hacíamos en el municipio Tenares, razón por la que la entonces dirección del canal 33 del Circuito Telenord de aquella época, nos clausuró dicho espacio, tema este que será tratado por quien escribe en una próxima ocasión.
Luego, ya siendo Presidente, tuve la oportunidad de saludarle en momento que visité el Palacio Nacional, en fecha 3 de marzo del 2023, en donde usted y junto a la señora Vicepresidenta, Raquel Peña, les tributaron un reconocimiento a empresarios y líderes políticos dominicanos electos en los Estados Unidos, del cual y para su conocimiento, fui el ideólogo.
Allí, y mientras todos cenaban, tomaban vinos, hablaban de cuantos temas que nunca quise indagar, me dediqué estudiarlo, a observarlo, mientras usted conversaba con el amigo en común, el alcalde de la ciudad de Lawrence, el dominicano Brian A. DePeña, para luego del citado ejercicio, sacar la conclusión de que en verdad usted es un hombre que merece tener un futuro promisorio, en donde sus pensamientos no se vean manchados, al contrario, orgulloso del deber cumplido.
POR RAFAEL SANTOS



