KIEV.— El presidente ucraniano, Volodímir Zelensky, reafirmó que su Gobierno continuará atacando refinerías e instalaciones petroleras rusas mientras Moscú mantenga sus ofensivas contra la infraestructura energética de Ucrania, en una respuesta directa a las exigencias del mandatario estadounidense Donald Trump.
Zelensky sostuvo que Kiev está dispuesto a detener estas operaciones si Rusia hace lo mismo con las instalaciones energéticas ucranianas. Su posición apunta a que cualquier reducción de las hostilidades debe aplicarse de manera recíproca y acompañarse de garantías que impidan nuevos ataques.
La respuesta del gobernante ucraniano se produjo después de que Trump lo responsabilizara de contribuir al encarecimiento del diésel y cuestionara su capacidad para alcanzar un acuerdo que permita poner fin a la guerra con Rusia. El presidente estadounidense también ha instado a Kiev a suspender sus ofensivas contra objetivos energéticos rusos.
Las declaraciones han abierto otro frente de tensión entre Washington y Kiev, especialmente después de que Trump defendiera un acuerdo con el presidente ruso, Vladímir Putin, relacionado con el suministro de diésel ruso, con el propósito declarado de contribuir a aliviar los precios del combustible en Estados Unidos.
Por su parte, el ministro de Exteriores ucraniano, Andrii Sybiha, rechazó las críticas de Trump y defendió el derecho de los ciudadanos de Ucrania a decidir quién debe dirigir su país, en respuesta a los cuestionamientos estadounidenses sobre el liderazgo de Zelensky.
Mientras continúa la confrontación diplomática, Ucrania ha intensificado sus operaciones con drones contra objetivos situados en territorio ruso. Uno de los incidentes reportados este domingo afectó un centro de datos de Yandex en la ciudad rusa de Vladímir, en lo que sería el tercer ataque contra instalaciones de la compañía en cuatro días.
El intercambio de declaraciones refleja las dificultades para alcanzar una salida negociada al conflicto, mientras las infraestructuras energéticas siguen siendo objetivos estratégicos y las diferencias entre Estados Unidos y Ucrania añaden presión a un escenario militar y diplomático cada vez más complejo.



